Los libros también predican



MADELIN REYES
Los libros también predican

¡Hola, me llamo Madelin Reyes! Vivo en Ciudad de Guatemala y soy cristiana evangélica con principios reformados. Quiero contarte un poquito sobre mi historia y mi deseo de servir a Dios a través de la escritura.

Desde muy pequeña mostré un interés genuino por la lectura y la escritura. Recuerdo que a la hora del recreo solía quedarme en el salón de clases repasando las lecciones de mis libros escolares. Era una niña introvertida que hablaba poco, jugaba poco, comía poco, pero devoraba los libros de historia aún sin entender nada.

Fue en esta etapa de mi vida donde experimenté un despertar muy profundo por el estudio de la Palabra de Dios. Me acuerdo cuando me sentaba a leer mi Biblia infantil, contemplando los dibujos y los mapas que traía. Nunca voy a olvidar esos momentos en que disfrutaba a Dios, aun sin conocerlo como hoy lo conozco.

Uno de los milagros más significativos en mi vida fue la respuesta a una oración. Todos mis primos tenían su propia Biblia infantil titulada “Amigos por siempre”, que era la Reina-Valera 1960. Cuánto anhelaba tener esa Biblia, pero mis padres no quisieron comprármela porque en casa ya teníamos una. Por lo que decidí recurrir a Dios en oración, confiando plenamente en que Él obraría a mi favor.

Todos los años, un grupo de pastores visitaba las escuelas con la misión de regalar Biblias a los niños. Sin embargo, solo podían recibirla quienes se memorizaran una lista de 25 versículos que ellos mismos seleccionaban. Me sentí muy emocionada, porque era precisamente la Biblia que yo quería, por lo que acepté el desafío. Pero solo pude memorizar 23 versículos, en mi inocencia, creí que no era suficiente; recuerdo que me sentí triste y decepcionada. Sin embargo, los hermanos me felicitaron por mi esfuerzo y me entregaron la que se convertiría en mi primera Biblia.

Valoro tanto la labor de estos siervos. Ellos vieron la necesidad de instruir a los niños en la Palabra de Dios, y encontraron una puerta abierta en las escuelas. Esto es muy significativo porque la mayoría de iglesias locales se enfocan en la evangelización en las calles o en las plazas para alcanzar a personas adultas, pero en ocasiones se les olvida que de los niños es el reino de los cielos.

Hoy puedo dar testimonio de que las semillas que estos siervos sembraron y que otros regaron me han servido de inspiración para participar de la gran comisión escribiendo recursos cristianos para el pueblo evangélico. Actualmente curso una Maestría en Teología Bíblica en el Seminario Bíblico Teológico de Guatemala (SETEGUA), porque estoy convencida de lo importante que es nuestra formación teológica para servir al Señor con fidelidad. 

En mi blog personal «Los libros también predican», comparto reflexiones inspiradas en la Biblia y en literatura cristiana para exaltar la gloria de Dios y edificar a Su pueblo. Creo que el Señor también puede usar los libros para instruirnos en Su verdad. En 2020 leí mi primer libro cristiano, titulado 'Solamente por gracia', de Charles Spurgeon. Allí conocí un evangelio en el que no necesitaba ganarme el favor de Dios, porque Él, en su misericordia, ya me había justificado sobre la base de la justicia de Cristo. Por primera vez entendí que la salvación es por gracia y se recibe únicamente por medio de la fe en Jesucristo.

Dios también ha usado a otros autores en mi crecimiento espiritual, principalmente de línea reformada. Por eso, mi deseo es servirle a través de mi escritura o, como yo le digo, "mi púlpito de papel". Quiero escribir sobre la belleza del evangelio, glorificarlo a Él ante las naciones, o en el silencio de mi habitación, poniendo la mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.


“Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por siempre. Amén”. (Romanos 11:36) 


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